Javier Hirschfeld. ‘Once ideal Senegal’

La obra de Javier Hirschfeld (Málaga, 1979) se ha convertido en los últimos años en un ámbito de ida y vuelta entre España y África. Un espacio en el que explorar el etnocentrismo, el relativismo y sincretismo culturales. Sin embargo, su fotografía revela una-mirada-en-valores, no una visión amable y cosmética, sino un intento por internarse en la realidad senegalesa y hacernos accesibles ciertos aspectos sobre el día a día que nos sirvan tanto para descubrir y valorar otras realidades africanas como para, a su vez, acceder a ‘nosotros mismos’, a cómo se nos contempla, a qué papel podemos jugar –o estamos jugando- para el Otro, así como a relativizar nuestros estereotipos y clichés. ‘Más morena’, serie en la que confrontaba la imagen de ‘lo español’ heredada de arquetipos andaluces nacidos de la pintura de Romero de Torres era un ejemplo de ello. ‘Once ideal Senegal’, además de comprometernos como “referente”, vehicula nuestra reflexión a cuestiones de índole social.

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Estamos en pleno Mundial de fútbol. Un sector de la población brasileña clama contra el coste que lleva aparejado la celebración del evento, especialmente en lo referido a la factura social, al posible recorte en educación por ejemplo. Pero el fútbol sigue viéndose como una vía para escapar de la pobreza, tanto como hace años se veía el toreo en nuestro país: “Más cornadas da el hambre”, dijo Manuel García ‘El Espartero’ en pleno siglo XIX. Si en países del primer mundo se venera a estrellas del fútbol, en las favelas de Río de Janeiro o en las polvorientas calles de Dakar la veneración aún es mayor. Este fenómeno demuestra cómo para el país receptor, si la estrella es extranjera, el futbolista no es inmigrante, no merece llevar esta descripción –muchas cabeceras españolas y europeas hablan de inmigrantes muertos al cruzar las aguas, anteponiendo esa condición a la propia condición de persona. En los países menos desarrollados, emergentes o en vías de desarrollo, que un vecino triunfe y prospere jugando al fútbol en la ‘rica’ Europa es ejemplo de cómo el fútbol es el salvoconducto para salir de la pobreza (se acumulan los casos de niños y jóvenes africanos que sufren fraudes de mafias que le prometen una oportunidad en equipos europeos). Javier Hirchsfeld, en la isla de Goré y en Dakar, desarrolló el proyecto ‘Once ideal Senegal’. Un ejercicio de retrato social en el que en plena calle, y ante lo masivo de las camisetas de futbolistas españoles que portaban niños y jóvenes senegaleses, fue fotografiándolos hasta componer un once mundialista. Incluso algo más que un once, un equipo mundialista, pues hay más de once piezas, hay un metafórico ‘banquillo’. Hirchsfeld revisita la fotografía africana de Malick Sidibé y Seydou Keïta, fotógrafos malíes que compusieron un verdadero retrato social de la Malí recién descolonizada. Ante sus cámaras se retrataban en entornos festivos o en sus precarios estudios personas con sus mejores galas de telas ‘wax’ y cortes occidentales. El estudio del fotógrafo español es la calle, que evidencia las condiciones de vida en las que trascurre el día a día, pero en esos niños se ve la satisfacción –quizás triste para nosotros- de llevar como ‘mejores galas’ la camiseta de un futbolista español. Si para uno de nuestros hijos cualquiera de esos jugadores actúa como ídolo, acrecentado por el espíritu gregario propio de compartir la misma nacionalidad, no podemos obviar que para muchos de esos niños senegaleses adquieren un simbolismo mayor: son nombres que lo conectan a un ‘ideal’, a un futuro o a un sueño. Es más que una promesa de felicidad. ¿Cuántos de esos niños y jóvenes acuden a los improvisados talleres en los que se realizan cayucos para dar el salto a Canarias?

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Pero hay algo más; mucho más. La ilusión innegable de los retratados: se sienten especiales por llevar esas zamarras, investidos de un poder especial, como si portasen un talismán. Poca distancia hay con nuestros hijos, sólo que los nuestros nos exigirían la camiseta oficial y los niños de África se conforman con la falsificación o –mejor aún- con una que artesanalmente les ha confeccionado sus padres. Imposible me parece no sentir emociones encontradas ante estas imágenes de Hirschfeld que nos conectan a partes iguales con la ilusión y la injusticia.

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3 comentarios en “Javier Hirschfeld. ‘Once ideal Senegal’

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