‘Wunderkammer’. Gabinete de gabinetes

Gabinete de gabinetes
Versión ampliada de la crítica publicada en diario SUR (12/07/14)

Casa Sostoa se convierte en una suma de gabinetes que reformulan la ‘wunderkammer’, el mítico espacio en el que se originaba un conocimiento excéntrico del mundo gracias a acumular curiosidades, maravillas y elementos exóticos

Colectiva. ‘Wunderkammer’
Exposición: 3 instalaciones de Ignacio Estudillo, Laura Franco y Susana Ibáñez que aúnan distintas disciplinas e intervienen en diferentes estancias del espacio doméstico. El primero realiza un gabinete de pinturas con una cincuentena de obras de distintos tamaños y técnicas. La segunda interviene en el dormitorio con muebles, objetos y documentos, que adquieren forma de archivo. Ibáñez sitúa, pendiendo del techo, una escultura textil con forma de cocodrilo acompañado de cuatro imágenes a plumilla, cinco estandartes/filacterias con escenas alusivas al animal y 3 cianotipias en referencia a la ‘wunderkammer’ y la presencia de este animal en ella. Junto a estas 3 intervenciones, sobre la mesa del estudio, vemos 15 pequeñas obras de otros tantos artistas que participan en el proyecto ‘Encapsulados’. Comisario: Pedro Alarcón. Lugar: Casa Sostoa. Zona Héroe de Sostoa, Málaga. Fecha: hasta el 27 de julio. Horario: previa cita en casasostoa.es o en facebook.com/casasostoa. Semanalmente se producen visitas comentadas y encuentros con los artistas que permiten conocer el espacio, aunque es necesario contactar por las vías señaladas.

Nuevamente Pedro Alarcón ha hecho coincidir un tema que le apasiona con artistas que lo han desarrollado o que, con verdadera intuición y coherencia, entiende que la metodología y la apariencia de la ‘wunderkammer’ (gabinetes y cámaras en las que se acumulaban pinturas, ‘pruebas’ científicas, elementos maravillosos y ‘descubrimientos’ de toda índole) son medios o sistemas de representación idóneos para sus universos. Si las ‘cámaras de las maravillas’ proveían de un conocimiento excéntrico y, por esta misma razón, eran también espacios destinados al descubrimiento, en esta selección de artistas el comisario parece compartir algunos artistas que para él han adquirido la condición de «descubrimientos». Ese ‘descubrir’ y ‘compartir’ permiten dar a conocer de una manera más amplia, gracias a intervenciones de mayor enjundia, a algunos de estos artistas, como a Susana Ibáñez, quien había expuesto en Málaga puntualmente alguna pieza en colectivas como las del IAJ.
La ‘wunderkammer’, más allá de la mítica imagen originada desde el Medievo, supone una apabullante manera de sumar elementos conexos e inconexos, así como de conocer y ordenar el mundo. Este voraz aprovisionamiento se encuentra en la médula de metodologías caras a la práctica artística y a su estudio: el palimpsesto, el ‘Atlas Mnemosyne’ de Aby Warburg, el ‘museo imaginario’ de André Malraux o el archivo y el tesauro. Pero todavía más; ese ansia por acaparar aunque obtengamos una ‘summa’ fragmentaria y de difícil comunión, por archivar aquello que sale a nuestro encuentro y despierta la curiosidad y por exponerlo como resultado de un modo aleatorio a veces (orgánico o instantáneo) y otras ordenado, es un actitud familiar para el sujeto contemporáneo. Piense, analícese en su relación con la cámara del teléfono móvil y con las redes sociales. Tal vez nuestros perfiles de facebook o instagram, además de lugares para mostrar obscenamente nuestras vidas, sean nuestras ‘cámaras de las maravillas’.

Expo Wunderkammer. El explorador de Ignacio Estudillo. Foto de Paco Vallejo
Fragmento de ‘El explorador’, obra de Ignacio Estudillo. Fotografía: cortesía de Paco Vallejo

El título de la instalación pictórica de Ignacio Estudillo (Jerez de la Frontera, 1985), ‘El explorador’, ha de funcionar como metáfora del rol que ha desempeñado el propio artista, quien, como si fuera un ávido expedicionario, ha descubierto este género pictórico adentrándose en él y reformulándolo, ya que sintetiza el gabinete de pinturas con el de curiosidades. Estudillo actúa como un explorador que recolecta imágenes para configurar ese archivo. Pero, del mismo modo, y en un evidente diálogo con el espacio doméstico en el que se halla (en el estudio, frente a una biblioteca ordenada por colores), el artista realiza un ejercicio de taxonomía, puesto que ordena sus obras en función al cromatismo. Hay en esto un proceder que recuerda a la clasificación de Linneo, ya que, a su vez, esas zonas de color poseen distintas familias, reinos o géneros: lo científico (botánica, zoología, tecnología), la arqueología o el arte. En uno de los extremos aparece la recreación de un renacentista ‘studiolo’, una variante de ‘cámara de las maravillas’ consagrada a lo bibliográfico y que era intervenido pictóricamente, como ahora las paredes de Casa Sostoa. Junto a los guiños al pasado se sitúan varias citas a ‘maravillas’ o ‘curiosidades’ actuales. Si en los gabinetes había espacio para la curiosidad, lo exótico o lo singular, el artista introduce episodios familiares ‘noticiables’ o ‘inventos’ o avances de indudable valor, como una recreación pixelada del satélite GAIA que por momentos parece remitir al ‘Gran vidrio’ de Duchamp. El formato del gabinete le permite a Estudillo potenciar su lenguaje al presentar los objetos de manera aséptica, como prueba o indicio, esto es, sin estar integradas en un fondo: su obra crece cuanto más concentrada y libre de referencias secundarias se encuentra. De este modo, su estilo eminentemente pictoricista, que en ocasiones asume influencias como las de Borremans o Tuymans, se ve reforzado por el halo temporal –quizás hablemos de evocación- que, como si se tratase de una pátina, recibe esa constelación de referencias (fragmentos de pinturas ‘velazqueñas’, restos etruscos, romanos y griegos, especies de pájaros con comportamientos singulares, elementos con poderes atribuidos como astas de unicornios, etc.). Referencias que no dejan de ser una cartografía o un itinerario de ese proceso de exploración que supone su intervención.

Expo Wunderkammer. 'El explorador' de Ignacio Estudillo. Foto de Alejandro Martín Parra
Fragmento de ‘El explorador’, obra de Ignacio Estudillo. Fotografía: cortesía de Alejandro Martín Parra

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Fragmento de la instalación de Laura Franco. Fotografía: cortesía de Alejandro Martín Parra

Laura Franco (Málaga, 1985) nos sumerge en un «gabinete biográfico», aunque en esencia es un archivo. Desde hace años, la artista reconstruye la vida de su antepasado Laurita Istochnikov. En esta ocasión, el cúmulo de documentos nos acerca a un superávit de información o indicios sobre ella, pero ese apabullante tropel de datos (postales, caligrafías, fotos, cartas o recuerdos que se cuentan por centenares), permite a Franco maximizar su estrategia, que se halla entre lo real y lo ficticio, entre el dato contrastable y la recreación fabuladora y que, forzosamente, ha de recordarnos otros ejercicios parangonables tanto en el escenario de las artes visuales como en el de las letras –piense en la literatura de Paul Auster, cruzada de verdad y mentira y de «azar objetivo»-. De este modo, junto a documentos verdaderos se incluyen otros creados por la artista e introducidos aprovechando el contexto aparentemente garante de veracidad propiciado por la sintaxis científica del archivo, es decir, que parece garantizar que todo aquello cuanto se halla es cierto. La cuestión que todas esas vivencias recuperadas de Laurita Istochnikov –aquí la artista se adquiere el rol de investigadora- se convierten en ‘maravillas familiares’ que permiten, en su extensión y variedad, darnos libertad para reconstruir sus muchos perfiles y –por qué no- fabular sobre su vida. Lo mismo, quizá, que hace la artista.

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Fragmento de la instalación de Laura Franco. Fotografía: cortesía de Alejandro Martín Parra

Expo Wunderkammer. Mirabilia Naturae de Susana Ibáñez. Foto de Alejandro Martín Parra
Fragmento de la instalación de Susana Ibáñez. Fotografía: cortesía de Alejandro Martín Parra

Susana Ibáñez (Sevilla, 1981) ha trabajado en su pintura sistemáticamente el concepto de gabinete. Además, en esas reformulaciones sometía a la ‘wunderkammer’ a una especie de proceso de ‘aggiormento’, una ‘puesta al día’ consistente en la inclusión en esos conjuntos de elementos actuales que podrían asimilarse –no sin ironía- a esa condición de maravilla. En función a este interés, a este proceder que caracterizaba parte de su obra pictórica, el comisario con absoluta pertinencia y coherencia cuenta con ella. Sin embargo, en esta ocasión, con ‘Mirabilia Naturae’, la artista escapa de la práctica pictórica para crear una propuesta híbrida en la que se cruzan dibujo, escultura, instalación, ambiente y grabado. La artista sevillana se centra en una de las maravillas o curiosidades que se repiten en muchos de esos gabinetes: el cocodrilo. Este animal, símbolo del diablo, de ahí su presencia en algunos contextos religiosos, realizado en brocado (una tela con usos litúrgicos) pende del techo como lo hace de tantos gabinetes datados a lo largo de la historia y que aún se conservan. De este modo, Ibáñez ha pasado de atomizar y sumar elementos en sus pinturas a centrarse en uno repetido en varios lugares de la casa. Y, además, muy acertadamente, consigue trasladarnos quizá la misma sensación de sorpresa que podían sentir aquellos que en la Edad Moderna se enfrentaban por primera vez en un gabinete o en una iglesia con el cuerpo disecado de uno de esos reptiles míticos y fabulosos.

Expo Wunderkammer. Mirabilia Naturae de Susana Ibáñez. Foto de Paco Vallejo
Fragmento de la instalación de Susana Ibáñez. Fotografía: cortesía de Paco Vallejo

Como una micro-exposición dentro de la exposición o, dicho de otro modo, como un gabinete dentro de este ‘gabinete de gabinetes’, en la mesa del estudio intervienen los artistas de ‘Encapsulados’, comisariados por Juan Cuéllar y Roberto Mollá, entre los que destacan Joël Mestre, Antonio Ortuño, Luis Pérez Calvo, Fernando Vélez Castro o Nelo Vinuesa. Pedro Alarcón, evidenciando la extrema coherencia de su proyecto, invita a ‘Encapsulados’ por la metodología y porque la resolución expositiva se ajusta a la noción de cámara de las maravillas.
Los artistas de ‘Encapsulados’ intervienen sobre pequeños espacios, como en un hotel-cápsula de Tokio (la primera exposición de este proyecto) o en un tablón de anuncios de una comunidad de vecinos. En esta ocasión lo hacen sobre la mesa de dibujo del estudio. Así, encontramos entre las obras de estos quince artistas, que apenas ocupan algo más de un metro cuadrado, pequeñas piezas que recrearían el mundo maravilloso, exótico y las desviaciones de la Naturaleza que ocupan aquellos gabinetes: pelajes extraños, seres monstruosos que recuerdan a las ‘verídicas relaciones’, engendros como un ‘naïf’ pollito de cuatro patas. La presencia de ‘Encapsulados’ es una oportunidad para dar visibilidad a un novedoso proyecto, aunque no debemos olvidar su más que probable origen en la ‘duchampiana’ ‘Boîte-en-valise’ (1935-41) o, más recientemente, las maletas en las que Nico Munuera ‘colgaba’ y ‘transportaba’ micro-exposiciones, con un recorrido que sobrepasa el lustro: exposiciones móviles, transportadas en una caja y que intervienen en elementos de espacios ajenos a lo institucional.

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La propuesta de ‘Encapsulados’. Fotografía: cortesía de Alejandro Martín Parra
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