Archivos Mensuales: enero 2015

Robert Doisneau. ‘Trascender el instante’

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Trascender el instante es la crítica de la exposición Robert Doisneau. Retrospectiva, que acogió La Térmica (Málaga) entre octubre de 2014 y enero de 2015. Esta crítica fue publicada el 13 de diciembre en el diario SUR. Os dejo el enlace a la crítica en versión papel.

Crítica Robert Doisneau. Trascender el momento. Diario SUR

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Maurizio Cattelan. ‘Sotto voce’ / ‘Lejos del ruido’

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En esta entrada se recogen las dos críticas que he publicado de la exposición Maurizio Cattelan. Colección Fondazione Sandretto Re Rebaudengo, programada en el CAC Málaga entre el 3 de octubre de 2014 y el 4 de enero de 2015.

Lejos del ruido, de la cual os adjunto la versión pdf de la crítica en papel, fue publicada en el diario SUR el 1 de noviembre de 2014.

Crítica SUR Maurizio Cattelan/CAC Málaga

Cattelan, sotto voce, de la cual os adjunto abajo el texto, fue publicada en el suplemento ABC Cultural el 18 de octubre de 2014.

«Cattelan, sotto voce»

MAURIZIO CATTELAN

COLECCIÓN FONDAZIONE SANDRETTO RE REBAUDENGO

CAC Málaga (www.cacmalaga.eu). C/ Alemania, s/n. Comisario: Fernando Francés. Hasta el 4 de enero de 2015

Cuántos italianos, como tantos españoles, no habrán pensando en las últimas décadas en cómo su país ha sido «pisoteado». Cabe esta reflexión al situarnos sobre Il Bel Paese (1995), una alfombra que reproduce una etiqueta de queso Galbani en la que se sitúa el mapa de Italia con la leyenda «Queso del bello país». Ver cómo la península itálica pierde el blanco impoluto tornándose sucia es una suerte de metáfora que trasciende a nuestro acto de pisar la alfombra, un imprescindible gesto cargado de valor semántico. Quizás esto, esta vinculación de la obra de Maurizio Cattelan (Padua, Italia, 1960) con la situación sociopolítica de su país, es uno de los aspectos más llamativos de esta exposición. Sorprende por cuanto aísla, en parte, la imagen de Cattelan de la provocación y la transgresión; analogías de lo escandaloso y espacios en los que por sistema se le ha incluido y en los que -no nos llevemos a engaño- ha aspirado a encontrar acomodo el creador italiano.

Esta circunstancia del gozne con su Italia natal, que apreciamos con nitidez en la exposición, proviene de la colección en la que se hallan ingresadas todas las piezas. Como reza el título de la muestra, estas 8 obras proceden de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo; de ahí, tal vez, ese afán coleccionista por el Cattelan con valor «testimonial» y preocupado por asuntos aparentemente domésticos pero que encierran una dimensión universal y trascendental: la política, el terrorismo, el racismo, la mafia o la Iglesia. Aquí aparece el fútbol, el «calcio», como espejo de las miserias nacionales (politización, amaño de partidos o racismo), algo que empezamos a percibir en España, aunque debe ser entendido como fenómeno global. Precisamente, la pieza más antigua es un registro fotográfico de la «performance» Cesena 47 – A.C. Forniture Sud 12 (2nd half-time), desarrollada en 1991, en la que, en respuesta al creciente racismo en el balompié transalpino, con episodios verdaderamente esquizoides, se enfrentaron en un inmenso futbolín dos equipos, uno de ellos compuesto exclusivamente por africanos.

«En clave local» también han de ser entendidas otras piezas que manifiestan la capacidad de Cattelan para crear impactantes alegorías, en algunos casos no exentas de punzante crítica, reforzadas por un montaje y una iluminación que tiende a un recogimiento cuasi-religioso. Es el caso de Lullaby (1994), un monumental saco de escombros del atentado con bomba perpetrado por la mafia contra el Pabellón de Arte Contemporáneo de Milán; los registros se suman densificando la obra, ya que, al margen de la innegable metáfora patria, se acumulan referencias y lecturas en torno al arte contemporáneo. Aquí no hay hilaridad y carcajada, estados con los que se suele relacionar su obra. Nuestro rostro apenas dibuja una mueca o, como mucho, una sonrisa, como en el caso de Christmas’95 (1995), un neón que conjuga la estrella de David, convertida en estrella de Belén, con las iniciales del grupo terrorista Brigadas Rojas y que acaba conformando una suerte de reclamo de un bar. En cualquier caso, a pesar de lo problemático e incluso traumático, la Iglesia y el terrorismo son «blancos» fáciles para la provocación. Cattelan es consciente de ello y sabe que la transgresión completa la prohibición. O como defendía Georges Bataille en El erotismo: “la prohibición rechaza la transgresión, y la fascinación la introduce”.

La selección, a pesar del número de obras, consigue trasladar con eficiencia muchos de los temas y recursos a los que ha consagrado su trabajo. No obstante, no encontraremos al Cattelan más provocador, aunque haya alguna pieza muy irreverente y corrosiva, como Untitled (2009), una mano con el dedo corazón extendido en un gesto de desprecio y resistencia. Fundamental es la reflexión en torno al arte, a la institución-arte y al propio papel del artista. La auto-representación, rayana en lo cómico, hace acto de presencia (literal y metafórica). En La Rivoluzione siamo noi, Cattelan representado como Beuys y colgado de un perchero vehicula la parodia hacia la propia capacidad transformadora del arte y del artista: un no tomar(se) en serio.