‘Encuentro o colisión’. Adel Abdessemed

Encuentro o colisión

Crítica publicada en diario SUR el 30 de mayo de 2015

La economía de medios de Adel Abdessemed, apoyada en un profundo eco metafórico y en el uso de materiales y títulos que connotan las obras, es una contundente escenificación de la violencia y su articulación como estrategia

Adel Abdessemed. ‘Palace’ 

La exposición: 3 monumentales objetos escultóricos que representan vasijas-bomba centran el espacio expositivo, realizados en 2013 y que alternan materiales tradicionales con ensamblajes de elementos tecnológicos en su base. A éstos acompaña una paloma disecada (‘Pigeon’, 2015) que porta cartuchos de dinamita. Comisario: Fernando Francés. Lugar: CAC Málaga. Alemania s/n., Málaga. Fecha: hasta el 7 de junio. Horario: de martes a domingo, de 10 a 20 h.

La obra de Adel Abdessemed (Constantina, Argelia, 1971) remite constantemente a su contexto social y origen, así como se halla marcada por algunos aspectos de su biografía. Hemos de atribuirle a su trabajo la enorme virtud de la singularidad y de la rotunda valentía con la que aborda asuntos fundamentales que, a nosotros, habitantes de Europa meridional, nos tocan muy de cerca. Abdessemed nace en la orilla sur del Mediterráneo pero se ve obligado a emigrar a Francia, la orilla norte, ante la crítica situación que vivió Argelia en los noventa. El ‘Mare Nostrum’ aparece aquí como un espacio compartido que vacila entre el encuentro y la colisión. Esas distintas orillas representan dos mundos. Abdessemed, al emplazarse en Francia, no sólo adquiere la condición de emigrante, también se halla próximo a la figura del ‘pied noir’ (los que  abandonaron Argelia a partir de los sesenta), con lo que no queda más remedio que asumir esa ‘diferencia’, ese matiz identitario que lo relaciona con el Magreb, con territorios en los que Francia actuó como Metrópolis.

Dicho esto, su obra se eleva como imprescindible y valiosísima reflexión en torno a la violencia, sobre ésta como motor y manifestación de lo humano, desde restos de fuselaje de un avión aparentemente siniestrado –‘Bourek’, que recuerda a las fotografías de los restos del 11-S que Francesc Torres fotografió en el neoyorquino Hangar 17- a ‘Coup de tête’, la monumental escultura que recoge el cabezazo de Zidane (de origen argelino como él) a Materazzi en la final de la Copa del Mundo, pasando por coches siniestrados hechos en terracota o imágenes del oprobio de la guerra. Pero principalmente, Abdessemed –de ahí su singularidad, compartida con algunos otros, como Waalid Raad o Lida Abdul-, reflexiona sobre la violencia y tensión que se genera, a veces por cuestiones religiosas, políticas y de desigualdad, en este rincón del mundo, en el arco mediterráneo y Oriente Próximo. De ahí que habitualmente la noción de ‘lo árabe’ aparezca en su obra, con lo que supone, en consecuencia, una reflexión generada desde Occidente por un árabe. Justamente, la reciente novela de Michel Houllebecq, ‘Sumisión’, fabula, en el escenario de las elecciones de 2022, cómo, fruto de alianzas entre partidos tradicionales para frenar al Frente Nacional, Mohammed Bern Abbes, líder de un partido islamita, se aúpa a la presidencia francesa. La colisión y la comunión estarían igualmente presentes.

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Esa interpelación a la violencia y a las condiciones políticas, a la fricción y comunión de lo árabe y lo europeo, además del contenido crítico y social, vehicula su práctica a los llamados discursos poscoloniales, pues pondera identidades diferentes y visibiliza relaciones entre nacionalidades que mantienen un ‘historial’ de diálogos en torno a la dominación, ocupación, cohabitación, integración y tolerancia.

Así, una intervención como ‘Salam Europe!’ (2006), realizada en la Fundación Montenmedio (Vejer de la Frontera, Cádiz), escenifica la problemática migratoria en ese lugar fronterizo que es el Mediterráneo (Norte-Sur, Europa-África, riqueza-pobreza, esperanza-naufragio). Abdessemed convierte la exclamada y saludada Europa del título (‘Salam’ es un saludo en los países árabes) en un círculo gigante hecho con alambre de espino. La colisión o paradoja se produce entre la forma y su material con el título de la obra. Esa forma agresiva y cerrada en sí misma es Europa atrincherada.

Adel_Abdessemed_-_Salam_Europe! Salam Europe!. Fundación MNAC (Montenmedio, Vejer de la Frontera)

‘Palace’ es ejemplar de mucho de lo anterior y de la formidable economía que domina el trabajo de Abdessemed, sustentada por la potencia de los significantes (las imágenes y objetos elegidos), así como por la capacidad metafórica de éstos ‘per se’, acentuada tras la intervención del artista. En ‘Palace’, tres objetos escultóricos monumentales centran el espacio, además muy parecidos entre sí, un cruce entre vasija y artefacto explosivo. Mientras que las vasijas que coronan ese elemento híbrido que son las tres versiones de ‘Le Vase abominable’ están realizadas en materiales como el cobre y la terracota, la base son ensamblajes de muy distintos elementos (teléfonos, calculadoras, cables, tubos, bombonas, placas base, ventiladores, etc.) que simulan ser componentes electrónicos, temporizadores y cargas explosivas que componen grandes bombas. Aunque el discurso ha de centrarse en la violencia, en ésta como ideal vía, como deseo o como medio de imposición para aspirar a un estado –y puede que a un Estado-, no podemos evitar vislumbrar ese encuentro o colisión entre tecnología y artesanía, tanto como entre progreso y tradición. Abdessemed no esquiva asuntos gruesos. Las vasijas no tienen forma de crátera ni de ánfora, modelos relacionados con lo grecolatino, sino que su morfología y los materiales nos remiten a la tradición arábiga. El artista, al incorporar unos parámetros identitarios, no renuncia escenificar una problemática –la violencia- que aunque universal adquiere en su obra unas coordenadas geopolíticas concretas (el Magreb y Oriente Próximo). No obstante, como bien sabemos y como hemos experimentado, no es un asunto recluido en fronteras, sino que nos concierne a todos. La vasija, como contenedor de bienes y de lo preciado, alberga o descansa sobre la destrucción y el horror. Puede surgir entonces la interpretación acerca del uso de la violencia como camino para la felicidad, como medio para instaurar un ideal, esto es, la guerra como vía para la paz, para un nuevo orden. El deseo y la amenaza, el sueño y la pesadilla se contienen en estas obras.

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adel ‘Pigeon’. Frame extraido del vídeo de Shootingbox en youtube

Esa colisión, esa paradoja u oxímoron, la encontramos también en ‘Pigeon’ (2015), la paloma disecada que dialoga con las vasijas y que porta varios cartuchos de dinamita en su lomo. En ella se reúnen el símbolo de la paz y aquello que lo quiebra. Abdessemed le da una importancia extrema a los materiales. En su estrategia y estética de absoluta economía, la naturaleza del material, como en algunos casos los títulos, ayuda a connotar la obra; tan básico elemento, la materia prima, aporta sentido, hace nacer vinculaciones y condiciona las interpretaciones. De este modo, los cartuchos explosivos adheridos al animal están realizados en hueso de camello, lo cual aporta algunas claves más. Ante ella, no podemos dejar de pensar en la fragilidad de la paz.

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Fotografías: a excepción de las que poseen créditos, cortesía de CAC Málaga

Enlace al vídeo de Shootingbox: https://www.youtube.com/watch?v=Jpvhu4FiT2I

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