El Pacto Invisible. ‘Metaforizaciones’

Metaforizaciones

Crítica publicada en Diario SUR (15/08/2015)

Las artistas congregadas en la nueva exposición de El Pacto Invisible, auténticos valores a pesar de su juventud, hacen de la metáfora y lo poético sus medios predilectos

Colectiva. ‘Málaga o la insistencia en el arte’

La exposición: Alba Moreno & Eva Grau presentan 4 fotografías y un objeto escultórico, con claro valor instalativo, compuesto por un largo tubo de cobre suspendido en el patio del que pende una piedra de malaquita; Beatriz Ros monta tres vídeos, con metrajes distintos y el mismo referente aunque con acciones diferentes, en una especie de friso; Laura Brikmann expone 4 imágenes, 2 en tamaño grande y 2 conjuntos o polípticos de pequeñas fotografías (11 y 15 imágenes) a modo de fichas científicas. Lugar: Galería El Pacto Invisible. Molinillo del Aceite, 13, Málaga. Fecha: hasta el 19 de septiembre. Horario: abierta todos los jueves, los días 27, 28 y 29 de agosto y 17, 18 y 19 de septiembre (jueves de 17 a 20:30 h.; viernes y sábados de 11 a 14 h. y de 17 a 20:30 h.). Para otras fechas y horarios se pueden concertar citas en el teléfono 952.21.64.25 y en direccion@elpactoinvisible.es

Según suma exposiciones El Pacto Invisible se aprecian las líneas rectoras que marcarán la programación de esta galería, nacida a principios de año y ubicada en uno de los lugares en los que, no sin amenazas, la Málaga histórica resiste al olvido institucional: el barrio de San Rafael. Si en muestras anteriores desfilaron por su espacio, una casa del siglo XVIII, artistas de media carrera y otros que gozan de la consideración de maestros –Cruz Novillo, quien participó en la anterior, disfruta de una individual en el Patio Herreriano de Valladolid-, es ahora turno para ‘artistas de proximidad’ con una trayectoria que, a pesar de la edad, empieza a estar respaldada por premios, becas, exposiciones individuales en instituciones y presencias en ferias, especialmente Alba Moreno & Eva Grau. No debemos hablar pues de promesas, sino de valores.

A pesar de que la muestra no nace con un discurso curatorial al que debiesen ajustarse las autoras, las obras expuestas acaban por confluir en los ámbitos de la metáfora como recurso, la idea de transformación –de cambio- y cierto posicionamiento, en el ámbito de lo privado, contra las imposiciones.

ElPactoInv. Vista del patio con obras de Alba Moreno & Eva Grau

La pareja artística Alba Moreno (Málaga, 1985) y Eva Grau (Málaga, 1989) presenta el proyecto ‘El origen devuelve la calma’, que asume muchos de los rasgos que singularizan ya a estas artistas. A saber, aun apoyándose en la imagen fotográfica, hacen uso de elementos escultóricos con sentido instalativo, principalmente mediante el metal que permita jugar con sensaciones térmicas, reflejos y la posibilidad de que atesore nuestras huellas si decidimos tocar; la constitución de sus proyectos como un mosaico de rotundas metáforas, poderosamente visuales, de una intensa y evocadora sencillez y que pueden coquetear con lo emblemático, lo que también confiere un claro sentido alegórico; la fuerte presencia de lo vivencial, no de cuestiones relacionadas con la memoria sino de experiencias y situaciones que determinan una actitud y un modo de estar en la vida, una continua, poética y pertinente interpelación sobre la existencia.

ElPactoInv. Obra de Alba Moreno & Eva Grau

Con acierto en el montaje, la pareja ha enfrentado los ojos cerrados de un adulto, en un intento de ser abiertos por su hijo, con una fotografía de un niño con una camiseta blanca –indudable metáfora de pureza- manchada, cual iluminada, a la altura del corazón. Ese cruce de ‘miradas’ revela un conflicto: quizá crecer es anular los valores y las virtudes de la infancia, del origen. Se intuye cierta exhortación a dejarse guiar por otro, a ver por los ojos de –o que te los abran-, a aceptar que hay personas que te pueden ayudar o transformar a pesar de la resistencia, del cerrar los ojos. Esa idea de conducir, de transitar y de transformarse, que apreciamos en las fotografías, puede adquirir su traducción objetual en la escultura, saturada de simbolismo, fría y telúrica a la vez, material y espiritual.

ELPactoInvi. 'Just follow my yellow light' de Alba Moreno & Eva Grau

ElPactoinv. Una pieza de Alba Moreno & Eva Grau

Beatriz Ros (Málaga, 1984) nos vuelve a sumergir en vídeos ciertamente hipnóticos. Quizás el vértigo y lo punzante que sentimos ante algo ‘indecible’ pero que nos compromete es aquello que nos paraliza, que nos hipnotiza. Con los códigos usuales de su obra videográfica (plano fijo, coreografía de movimientos realizados por ella misma o el intenso simbolismo de esos gestos) asistimos suspendidos a una transformación del individuo en animal, aunque los gestos e imágenes (el ‘baile’, cual caza, de las manos bajo un abrigo animal, la liberación de las plumas de un ave y la aparición en el pecho de un bajorrelieve) se precipitan a un abismo semántico. Abismo como al que nos conduce un verso suyo que acompaña a los tres vídeos.

ElPactoInv. Vista de 'Ese animal nació para que te lo comieras' de Beatriz Ros

ElPactoInv.  Vista del montaje de la pieza 'Ese animal nació para que te lo comieras' de Beatriz Ros

Laura Brinkmann (Málaga, 1977) presenta el proyecto ‘de segundas’, aunque, en rigor, es una nueva entrega de éste, ya que a principios de 2013 fue expuesto un primer ‘contingente’ de imágenes. La artista ha acentuado el grado de cientifismo y de lo procesual de su trabajo mediante el modo de exponer las fotografías, como fichas y en simulados tablones. El proyecto, estimable y edificante por ser una alegoría sobre la diferencia y una defensa de la libertad, merced a que Brinkmann opta por la objetividad y dureza de los códigos formales científicos y documentales, se confronta con la poesía, sutileza y el enigma de las propuestas de las restantes creadoras, lo cual no le beneficia. Brinkmann hace un estudio objetivo de hortalizas buscando ejemplares que desdigan el canon y los calibres impuestos por las autoridades, encaminados a obtener un producto regular e ‘inmaculado’, siempre encuadrado en categorías. La artista fotografía decenas de pimientos y berenjenas, diferentes entre sí y alejadísimos de los que copan el mercado, de una morfología que escapa a patrones como la armonía o la simetría y que, desde una perspectiva visual, serían considerados grotescos. No dejan de ser, por tanto, desviaciones de un canon impuesto, que como todo canon responde a un concepto ideal, a una imposición. Louis Aragon, en ‘El campesino de París’ (1926), hablaba de cómo la geometría, el orden y la clasificación de los puestos hortofrutícolas de los mercados respondían al intento desesperado del ser humano por dominar la Naturaleza, aplicando la razón para ocultar todo atisbo de libertad y pasión. No podemos evitar interpretar este proyecto como metáfora de lo humano, como defensa de la diferencia.

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